Lo que comenzó como el rescate de partituras olvidadas en 1972, hoy es el motor cultural y económico más importante de las Misiones Jesuíticas. El evento no solo revaloriza la identidad boliviana, sino que pone al país en la vitrina mundial.
La historia del Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos” es una de rescate y pasión. Todo se remonta a 1972, cuando el arquitecto suizo Hans Roth recuperó miles de partituras en San Rafael y Santa Ana, trasladándolas a Concepción para su resguardo.
Sin embargo, como bien recuerda Cecilia Kenning, fundadora de la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC), el impulso definitivo llegó tras la declaratoria de la Unesco en 1990: “Esta música no vale si no suena”, fue la frase de la musicóloga Amelia Samper que marcó el inicio del festival en 1996. Hoy, ese archivo es considerado uno de los más importantes del mundo.
Percy Añez, presidente de APAC, destaca que el festival ha impulsado la creación de un “ecosistema de entre 35 y 40 orquestas” solo en Santa Cruz, siendo este un evento de “altísima calidad artística que ha despertado el interés en nuestras comunidades”.










































































































































